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En los últimos posts de este Blog hemos reflexionado sobre los procesos actuales que siguen las expresiones democráticas y cómo, a través de los nuevos medios y compartir información y datos se van creando y reforzando comunidades fuera del establishment de los poderes político-administrativos.
Es curioso cómo hemos llegado a esto. Si para compartir hay que entenderse, hemos de admitir que convertimos lo que era una Torre de Babel de 6912 lenguas y más de 500 ciudades en un gigantesco espacio donde se necesita poco más que unos cuantos recursos y querer aprender a compartir. Vaya lección de auto-organización para ciertas entidades y políticos. Los números y estadísticas los dejamos para el vídeo, sin embargo es importante mencionar lo que creemos es la esencia de todo esto:
La sociedad consiste, esencialmente, en un proceso de comunicación. Y su movimiento de ideas e información mediada por las tecnologías, y basada en las redes entre personas, nos va acercando constantemente entre todos.
COMUNICACIÓN = CONEXIÓN
CONEXIÓN = COLECTIVIDAD
COLECTIVIDAD = INTERCAMBIO
INTERCAMBIO = COMUNIDAD
COMUNIDAD = COMUNICACIÓN
Expresarnos en nuevos formatos, ha democratizado la utilización de los medios móviles pero sobre todo, la información que fluye en ellos, haciendo cada vez más fácil que una persona pueda alzar su voz en diferentes tiempos y maneras. El ciudadano es ahora productor de información incidiendo sobre pequeñas situaciones. Soluciones en micro para problemas en micro; el protagonismo del ciudadano: Movilidad + creación propia + bajo coste + redes sociales + viralidad + activismo
Este proyecto empezó preguntándose por qué las personas participaban cada vez menos en política. Esta “apropiación” de los llamados medios tácticos por los ciudadanos para determinadas situaciones nos abre una oportunidad para responder esa pregunta. Acercar la política a las personas, generar una más cálida y próxima; una política micro, de bolsillo, que se interese por los problemas inmediatos de los ciudadanos y los escuche; y que se dé cuenta, después de todo, que hoy somos más que nunca actores políticos en potencia.
Está claro que la red de redes ofrece mil y una alternativas comunicativas. Hay muchas dinámicas que favorecen y, dependiendo del caso son más o menos adecuadas, para la participación o el activismo político.
Pero al fin y al cabo sabemos que se trata de estructuras sociales que se auto-organizan desde una tecnología. Una oportunidad para producir nuestras propias versiones de los hechos, nuestras propias visiones sobre el presente, o nuestras propias iniciativas creativas. Se trata de una forma de participar en política.
“En realidad, los movimientos políticos en la red triunfan por su simplicidad y porque aparecen desde la ciudadanía y no desde las organizaciones políticas. Representan un soplo de aire fresco por su naturaleza antiautoritaria, irreverente, horizontal y por la facilidad que Internet ofrece para ser activo políticamente, a menudo sin moverse de casa.”
Antoni Guitiérrez-Rubí.
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Para hablar de comunidades on-line tenemos que hablar del concepto de comunidad como RED. Ese conjunto de gente que está conectada entre sí, en diferentes grados, por algún interés en común. Las redes, grupos y comunidades siempre han existido en nuestro cotidiano, sólo que ahora hemos cambiado el modo de organizarnos, la plataforma o el soporte donde esta organización ocurre y en algunos casos la motivación del activismo. Pero no cabe duda, lo que nos mantiene unidos a la red, a la comunidad es la posibilidad de compartir algo.
¿De qué tipo de redes estamos hablando? ¿Centralizadas, descentralizadas, distribuidas?
Partamos de la base de que la gente participa de forma natural en algo que llamamos red más allá de las plataformas y los fines. La estructura a la que asociamos hoy en día la palabra red tiene que ver con un conjunto de individuos interconectados que utilizan un medio tecnológico para interactuar, comunicarse, crear, compartir, informar, decir, etc. Esta forma de comunicarse y compartir se ha vuelto un escenario propicio para la participación y la política ciudadana.
La apertura y acceso a la información ofrecen la posibilidad de hacerla transparente y distribuir el poder de decisión de pocos a muchos. La información, el conocimiento y el medio se democratiza. La relación entre los miembros de estos nuevos movimientos políticos reafirma la estructura en red. Cada persona es un nodo. Cada ciudadano es un punto de vista. Cada miembro es una realidad, similar o dispar.
El respeto de la identidad individual + la construcción colaborativa en pos de un objetivo común ayudan al sostenimiento de una red. Los movimientos que surgen de ellas no están estructurados ni jerarquizados, son iniciativas anónimas en las que la participación es desigual y variable porque depende de cada individuo. Su funcionamiento se basa en lo que el crítico Hakim Bey ha definido como TAZ (zonas temporalmente autónomas). Se trata de tácticas sociopolíticas que eluden las estructuras formales de control social.
Las redes y comunidades online son complejas y agrupan muchas voces ampliando su impacto. La red tiene más capacidad que los miembros más capaces del grupo.
La tecnología no es el problema.
Las personas son las que están detrás de las herramientas”
Nicholas Hauw (@nicolashauw / QEC-ERAN)
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El activismo, la protesta, la expresión de las ideas, de las quejas, de las opiniones no depende de la tecnología. Hemos usado pancartas, organizado marchas, pintado paredes, hemos sido creativos en los canales de comunicación.
Dos definiciones para orientarnos:
- El concepto de activismo se puede generalizar como la acción o la actividad sostenida con intención de efectuar un cambio de índole social o política, usualmente dirigida a favor de una postura particular dentro de una disputa o controversia. La prensa a veces usa el término activismo como sinónimo de manifestación o protesta. En las ciencias políticas también puede ser sinónimo de militancia, particularmente para una causa.[1]
- Un activista cívico es un ciudadano que, de modo individual o colectivo, desarrolla actividades vinculadas con la defensa de las libertades públicas y los valores de la democracia en el marco del Estado de Derecho. Defensa del medio ambiente, los derechos humanos, la paz, la lucha contra a discriminación, la pobreza, etc.[2]
Nos preguntamos entonces si en la actualidad se consideran estas formas de alzar la voz efectivas, si contamos con alternativas para hacer ejercer nuestra palabra o cuáles se corresponden con nuestra realidad, con sus exigencias y cuáles con las nuevas formas de empoderamiento y ciudadanía?. Y por supuesto, hoy en día ¿cualquiera de nosotros puede ser activista?
En nuestra sociedad de la información y el conocimiento existen plataformas de uso digital que permiten a la ciudadanía colaborar con propuestas nuevas y soluciones a problemas ya existentes. Iniciativas ciudadanas como las que siempre han existido, pero que utilizan la web y las herramientas digitales para potenciar sus acciones y hacerse escuchar. Pero las herramientas facilitan el trabajo mas no son el fin, su presencia no justifica el objetivo de una iniciativa.
Lo digital ¿gap u oportunidad política?
“Digital” es un concepto que en estos momentos implica tecnología, por lo tanto, un cierto grado de conocimientos. Esto muchas veces genera cierto impedimento derivado de temas educativos, de acceso, conectividad, seguridad, etc. El desarrollo de la política digital no es excluyente y debe tener en cuenta estos “gaps” para poder generar otro tipo de acciones que los salven.
Pero, ¿qué es la política digital?
Política digital no es la página web de un ayuntamiento. No es la oficina de administración gestionando trámites on-line. No es un sistema de votación on-line que elimine el fastidio de los comicios presenciales.Política digital no es, ni siquiera, la cuenta de twitter, el blog o el facebook de un concejal.
“La revolución digital, más que una revolución política
es definitivamente una revolución social y cultural.”
Nathaniel Ashford (Action Aid)
Para nosotros la política digital es una nueva política. Y en la nueva política los individuos intervienen, utilizan los medios que están a su alcance como eslabones de una enorme cadena que los interconecta y les da responsabilidad. Mientras los políticos de antes se obsesionan viendo en los ciudadanos activos en esta red a personas más beligerantes y reivindicativas o agendas políticas muy determinadas, los políticos adaptados a su tiempo ven comunidades activas, interesadas e implicadas en al gestión municipal, un auténtico radar que permite detectar temas de interés o generar colaboración ciudadana.
La política digital son conversaciones dónde los que intervienen se escuchan, se respetan, debaten, afirman, defienden.
La vieja política se basa en: temor, recelo, control.
La nueva política despierta: creatividad, diálogo, participación.




